Desde que me adentré en el mundo de Hannah, hay algo que no pasa desapercibido en el sitio en el que esté. Y esa no es sino la TELA. Me fijo en el tipo de tejido de cada vestido, jersey, manta, cojines... No extrañará a nadie si digo que para mí, ahora, entrar en una de tela es similar a entrar en el País de las Maravillas.
La caja en la que un inicio guardaba los poquitos tejidos que tenía, dio paso a una caja de lata grande para convertirse en dos cajas (en la tienda online, tenéis casi todas las que tengo hasta la echa). Además, quien me conoce, sabe que un regalo en forma de cuarta es, sin duda, una gran sorpresa.
Pues bien, el otro día, en una de mis excursiones en busca de material, encontré una tela a la que otras veces no había prestado atención. Es ésta que tenéis aquí:
Podéis verla ampliada haciendo clic AQUÍ
Así que no lo pensé dos veces y, entre las seleccionadas para llevarme a casa estaba esta tela escocesa, también conocida como tartán. Estos días he dado vueltas al modelo que podría hacer con ella. Hannah tendría una nueva prenda pero había que cuidar cada detalle para fuera especial.
Así que cuando me he levantado he decidido ponerme con ella y me he percatado de que las musas estaban conmigo, creando un nuevo modelo, con cosas nuevas pero sin que Hannah perdiera su esencia. Éste ha sido el resultado:

Para ampliarla, haced clicl AQUÍ
Como véis la pequeña lleva una falda escocesa, adornada con un diminuto imperdible, una camisa blanca y un lacito al cuello (no podía faltar! Los lazos al cuello se han convertido en parte de ella). Y, para completar el diseño y hacer un guiño más al estilo tartán, lleva una pequeña boina al lado de su cabecita. Aquí tenéis un detalle más.
Y aquí termina este post.
¡ Que tengáis un buen día!