¡Buenos días!
Tal y como ayer os dije, hoy continúo enseñándoos un poco más el pequeño mundo en el que me meto casi a diario por las tardes y que se ha convertido en un auténtico resguardo. Un sitio para despejarme y que es también la casita de Hannah, el lugar del que sale... Para mí, uno de los más importantes: el taller.
Hoy también os dejo entornada la puerta por si queréis conocerlo un poquito mejor...
Si para otras cosas soy algo desastre, el taller es el auténtico caos milimétricamente ordenado. A simple vista uno ve casi 15 (por dar una cifra aproximad) cajas: de madera, de plástico o cartón. Pero si alguno me dice dónde puede encontrar una pieza, sé exactamente dónde está sin mirarlo. Él fue testigo hace unos días y empezó a creer cuando le decía que tenía cada cuenta, cada tipo de lazo o cadena y cada retal controlado.
En el taller, como os digo, hay lugares en los que no puede faltar orden. Uno de ellos es la caja de los hilos, que tengo ordenados por colores.
Los charms van ordenados en función de si son dorados y plateados

Y las flores de resina y otros materiales, juntas en una caja de plástico, pero en su separador correspondiente
Lo mismo pasa con las telas. Están ordenadas en función del sitio donde las he comprado, lo que hace que sea muy fácil dar con la que quiero cuando la necesito
Ya sabéis, que además de Hannah, me encanta hacer colgantes, que voy presentando en ediciones especiales, cada cierto tiempo. A día de hoy, puedo deciros que en breve saldrá una de esas colecciones. Poquito a poco voy haciendo una nueva colección. Hoy, os adelanto una de esas piezas que en breve os presentaré.

Y, por hoy, esto ha sido todo. Como siempre, mil gracias por cada comentario y cada mail y espero que os haya gustado conocer un poquito más todos los entresijos del taller y, por extensión, saber un poquito más de mí y de Hannah :)
¡Que tengáis un buen día!
(¡Ya es jueves!)